Láser de picosegundos
Un láser que fragmenta el pigmento con pulsos ultracortos, de efecto sobre todo mecánico y con mucho menos calor que otros láseres, lo que permite tratar manchas con poca inflamación de la piel.

El láser de picosegundos emite pulsos de luz extremadamente cortos. A esa velocidad el pigmento se fragmenta por un efecto fundamentalmente mecánico y no por calor, lo que permite tratar manchas generando muy poca inflamación en la piel. Esta característica es especialmente relevante en el melasma y en pieles con tendencia a pigmentar, donde el exceso de calor puede empeorar la mancha. Según indicación, se emplea para:
- Melasma, como parte de un tratamiento médico integral que incluye fotoprotección, tratamiento tópico y, si procede, medicación oral.
- Léntigos solares y otras manchas por fotoexposición en cara, escote y manos.
- Hiperpigmentación postinflamatoria, como la que aparece tras brotes de acné.
- Rejuvenecimiento y calidad de la piel: luminosidad, textura, poro y cicatrices de acné.
En el caso del melasma conviene tener presente que se trata de una condición crónica y recurrente: el objetivo del tratamiento es controlarlo y mantenerlo estable a lo largo del tiempo, no eliminarlo de forma definitiva. Habitualmente se plantea en varias sesiones espaciadas unas semanas, siempre acompañadas de fotoprotección estricta y del tratamiento médico que se considere adecuado en cada caso.
Es un procedimiento médico que no se realiza sin una valoración previa. En ella se confirma el diagnóstico, se selecciona la tecnología más apropiada y se explican el resultado esperable, las alternativas, los riesgos y los cuidados necesarios antes y después del procedimiento, con el objetivo de optimizar la seguridad y obtener los mejores resultados posibles.
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