Acné
El acné es una enfermedad de la piel, tratable, que puede durar años y dejar marcas permanentes si no se controla a tiempo. Afecta a cómo te sientes: al ánimo, a la confianza y a las relaciones sociales. Eso también es motivo suficiente para consultar.

Por qué aparece
Todo empieza en la unidad pilosebácea, la estructura donde nace el pelo y se fabrica la grasa de la piel. Las hormonas hacen que la glándula produzca más grasa de lo normal, lo que lleva a que el poro se obstruya, cambie el equilibrio de las bacterias que viven ahí de forma natural y aparezca la inflamación. De ahí salen los granos, los puntos negros y las lesiones más profundas.
Rara vez hay una única causa. Por eso los tratamientos que actúan sobre un solo factor suelen dar resultados parciales o pasajeros.


Acné juvenil
En la adolescencia, el impulso hormonal propio de la edad estimula la glándula sebácea y esto favorece que el poro se obstruya. Que sea frecuente no significa que debamos normalizarlo o esperar a que pase solo. Tratarlo pronto y con criterio médico evita dos cosas: perder meses con productos que no funcionan y, sobre todo, las cicatrices que el acné puede dejar si no se controla a tiempo.
Acné de la mujer adulta
El acné de la mujer adulta es cada vez más frecuente y tiene un carácter propio: crónico, con altibajos y con un trasfondo hormonal y metabólico. No responde igual que el acné adolescente, y ese es el motivo por el que muchas mujeres llegan a consulta después de años probando tratamientos pensados para otra cosa.
Aquí el trabajo incluye buscar los factores de fondo: patrón hormonal, ciclo, medicación, estrés y descanso, rutina cosmética. Y valorar si hay algo que estudiar más allá de la piel.

Cómo lo trabajamos
El plan es individual y realista, y siempre explicado: qué esperar, en cuánto tiempo y qué cuidados necesita tu piel. Según el caso puede incluir cuidado cosmético adecuado, tratamientos tópicos, tratamientos orales cuando están indicados y el estudio de los factores de fondo. En ocasiones, será recomendable asociar procedimientos complementarios en consulta dirigidos tanto a las lesiones activas como a las cicatrices residuales.
Cicatrices de acné
Es más fácil evitar una cicatriz que tratarla. Este es el principal motivo para no dejar pasar un acné inflamatorio.

Qué puedes esperar
En la primera consulta valoramos el tipo de acné, su gravedad, los factores que lo están manteniendo y el estado de tu piel. A partir de ahí diseñamos un plan con sus tiempos, sus revisiones y sus límites explicados desde el principio.
¿Empezamos por el diagnóstico?
Si el acné te preocupa, el primer paso es una valoración dermatológica. Puedes solicitar cita en la consulta de la Dra. Cristina Moya en Clínica Esther Alcolea (Albacete).